Hola papás y mamás de PEQUEANDO!

A través de nuestro blog, en esta ocasión, queremos hablaros de la importancia del movimiento autónomo en los peques.

El movimiento es el pilar del desarrollo infantil y las primeras etapas evolutivas hasta llegar a los 12 meses…  desde que el bebé está en la barriga comienza a moverse, y durante el primer año de vida experimenta un desarrollo sorprendente, siendo el suelo y nosotros los adultos su mejor aliado para escalar en su desarrollo global.

¿Qué hacer y  qué no hacer? ¿Cuál es el papel del adulto?

Debemos ofrecerle un entorno rico y lleno de posibilidades para que por sí mismo descubra el motor que le va dar impulso durante todo el camino y que va a ser alimentado por su curiosidad y las ganas de aprender y explorar, y no es otro que el movimiento libre y autónomo como citábamos al inicio.

El suelo es un medio ideal, libre de barreras, que le va a permitir experimentar con su cuerpo y adquirir confianza.

Irá conquistando posturas, partiendo de la posición de boca abajo, controlando la cabeza, arrastrándose y rodando, pasando a gatear, sentarse y llegar a caminar. Todo esto lo aprenderá por sí mismo si le dejamos el mayor tiempo posible sobre una superficie amplia con libertad de movimientos, sin nada alrededor que pueda resultar peligroso.

El niño gateará, se sentará o caminará cuando esté preparado, NUNCA DEBEMOS PRESIONARLE O FORZARLE. Es tan importante no saltarse las etapas sin haber cumplido correctamente las primeras, así como tampoco hace falta apresurar el paso de una etapa a otra ni que se prolongue el avance.

¿Algunas recomendaciones para la adquisición de las habilidades motrices?

  • No utilizar aparatos como andadores o tacatás, ni hamacas en las que pase mucho tiempo sentado.
  • Evitar el uso de zapatos, estando el mayor tiempo posible descalzo, ya que el calzado es un obstáculo que interfiere en el proceso natural de su desarrollo y en reconocimiento de su cuerpo. Para ir pasando por las distintas etapas es necesario el contacto directo de los pies con el suelo, sentir y conocer a través de los pies o por ejemplo, a la hora de reptar tener como protagonista a su dedo gordo, que será quién dará el impulso y servirá como punto de apoyo para esa y otras posturas posteriores.
  • Dar masajes en el cuerpo y en los pies para que sea consciente de las partes de las que se compone (masaje propioceptivo).
  • Ropa cómoda para tener libres movimientos.
  • Circuitos, materiales, juegos y actividades caseros para trabajar su fuerza, destreza y resolución de pequeños problemas.
  • Ofrecerle distintas texturas para que experimente y comience a reconocer las características de los objetos.

Y… si quieres potenciar su desarrollo, Quítale los zapatos. Os dejamos con un delicioso artículo que nuestro psicopedagogo Javier Estrada, ha escrito recientemente  en Sapos y Princesas en el que habla precisamente de este tema del movimiento que hoy os hemos querido acercar en esta entrada del blog

¡Gracias por leernos!

Silvia y Puri, educadoras de PEQUEANDO